miércoles, 22 de septiembre de 2010

Así quiero hacer

Sonreir cuando quiera gritar, cantar cuando quiera llorar, llorar cuando este feliz y reir cuando este nerviosa.

martes, 21 de septiembre de 2010

Las diez frases mas peligrosas de las mujeres :)

1) BIEN: esta es la palabra que usan las mujeres para terminar una discusión cuando creen que tienen la razón y que vos tenés que callarte.

2) 5 MINUTOS: si la mujer se está vistiendo, significa media hora. Pero si no se está cambiando y vos estás jugando a la playstation o viendo el partido y tenés que salir con ella o hacer otra cosa que ella quiere, son sólo 5 minutos.

3) NADA: La calma antes de la tempestad. Siempre quiere decir algo… y deberías estar alerta. Discusiones que empiezan con NADA, normalmente terminan con BIEN (ver punto 1).

4) HACÉ LO QUE QUIERAS: es un desafío, no un permiso. Ni se te ocurra hacerlo. En serio.

5) GRAN SUSPIRO: es como una palabra, pero no verbal. Muy a menudo los hombres no lo saben interpretar. Un GRAN SUSPIRO significa que ella piensa que sos un idiota y se pregunta por qué está perdiendo su tiempo peleando con vos discutiendo sobre NADA (ver punto 3).

6) OK.: Es una de las palabras más peligrosas que una mujer puede decir a un hombre. Significa que va a pensar cuidadosamente antes de decidir cómo y cuándo hacértelas pagar.

7) GRACIAS: si una mujer te agradece, no hagas preguntas, quiere sólo dar las gracias. Pero espera al menos un DE NADA.

8) COMO QUIERAS: es el modo sutil de la mujer para expresar "¡andá a cagar!" o "me tenés harta".
De alguna manera, va a lograr que termine siendo como ella quiera.

9) NO TE PREOCUPES QUE YO LO HAGO: otra frase peligrosa. Significa que desconfía de la capacidad del hombre para realizar la tarea y prefiere hacerlo ella misma. Pero de ninguna manera es un acto de bondad.

10) ¿QUIEN ES?: Léase ¿QUIEN ES ESA PUTA Y QUE CARAJO QUIERE CON VOS? Ojo con lo que contestás, casi ninguna respuesta es aceptable.

lunes, 20 de septiembre de 2010


Deseé ser árbol. Deseé ser grande, alta, longeva, sabia, tranquila; deseé servir de refugio a los pájaros y animalillos; deseé dar oxígeno a los humanos.
Pero entonces pensé que tendría que temer siempre a los incendios, al hombre y a su hacha, a las tormentas, al viento, a los dientes de los castores… Pensé que nunca podría relacionarme con otras personas. Y dejé de desear ser árbol.
Entonces deseé ser río. Deseé correr entre las piedras, sentir peces en mi interior, sentirme viva, llena de vida, capaz de saciar la sed de las criaturas; deseé notar cómo mi agua iba al mar y se hacía grande y tranquila; deseé nacer en las montañas, morir en los océanos y sentir que muchos ríos se unían a mí.
Pero entonces pensé que estaría a merced de la lluvia, del clima y sus caprichos; pensé que agonizaría entre la contaminación de mis aguas, que sería inmortal y nunca podría hacer otra cosa más que llevar agua.
Y dejé de desear ser río.
Entonces deseé ser perro. Deseé vivir en una casa, tranquila y oficiosa, deseé amar a mi amo, sentirme segura, proteger a los humanos, no tener que agobiarme, hacer mi voluntad.
Pero entonces pensé que viviría poco tiempo, pensé que estaría a merced de mi dueño y su voluntad, que comería, pasearía y viviría cuando, donde y si él quería. Estaría esclavizado y mi vida y mi muerte dependerían de él.
Y dejé de desear ser perro.
Entonces deseé ser el pañuelo de un scout.
Deseé ser un símbolo importante colgado de un cuello merecedor de mí; deseé recibir cintas, a pesar de los pinchazos, cuando mi poseedor fuera digno de ellas; deseé ensuciarme de pintura, barro, polvo, sudor… dependiendo de mi dueño y sus condiciones. Deseé servir de pañuelo para las lágrimas y el sudor, de venda para las heridas, de tela como parte de un disfraz, de protector del Sol al ser mojada con agua, de cuerda al transportar cosas.
Y pensé en que podía rasgarme, sufrir y pasarlo mal, pero no me importó. Porque también pensé en el orgullo de ser un símbolo tan importante, en ver el compañerismo, el mérito, el sufrimiento, el esfuerzo, la amistad, la lucha, la solidaridad…
Pensé en el orgullo de pasar el dolor de la aguja sólo por tener esas cintas con tanto significado; pensé en el honor de un siete o incluso de rasgarme por completo o dar de sí sólo porque esto demostrara que había sido utilizada; pensé en los retortijones al sentir el nudo de la buena acción en mi punta, que valdrían la pena sólo por recordar así a mi dueño su deber scout; pensé en la felicidad de ser parte de un scout.
Y entonces dejé de desear ser pañuelo de un scout.
Y en aquel momento deseé con toda mi alma ser un scout. Porque pensé que ser pañuelo era sólo una parte de lo que significaba ser scout. Y deseé ser un compañero scout, caminar sin descanso, estar con mis amigos y compañeros, esforzarme, reír, divertirme, sufrir, luchar, vivir y lograr, con mi propio esfuerzo la Promesa Scout. Y cumplí mi deseo de ser scout. Y cada día me esfuerzo por cumplirlo mucho más. Porque pocas cosas hay mejores en esta vida.”




Anónimo